¿Científicos o «100tifikos»? Ciencia, pseudociencia y cientificismo

¿Científicos o «100tifikos»? Ciencia, pseudociencia y cientificismo

Fr. Bernardo Sastre Zamora
Fr. Bernardo Sastre Zamora
Real Convento de Predicadores (Valencia)

Hoy se habla mucho de ciencia, ciencias, científicos y demás «cientificidades». No en vano, la ciencia ha demostrado ser, entre otras cosas, una potentísima herramienta, capaz de lograr avances increíbles en numerosos ámbitos: mejoras de la salud, dominio de la materia física, viajes y exploración del espacio, síntesis de nuevos productos, asombrosas innovaciones técnicas, etc. Bien enfocada, la ciencia es sin duda cosa buena, muy buena.

San Alberto Magno es uno de los padres de la ciencia experimental

El 15 de noviembre hemos celebrado al insigne dominico san Alberto Magno (1193/1206-1280), declarado patrono de los científicos naturalistas por el papa Pío XII en 1941, pues se lo considera uno de los padres de la ciencia experimental. Es más, llegó a dominar prácticamente todos los saberes de su época, incluyendo la ciencia divina (o teología). En general no se veía incompatibilidad alguna entre las aún-nacientes-e-incipientes ciencias naturales y la ya-madura-y-duradera religión cristiana.

Pero vayamos más a la cuestión científica como tal: ¿qué es y qué no es la ciencia? Podemos observar lo siguiente:

  • Ciencia: «Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente» (RAE, ASALE, Diccionario de la lengua española). Actualmente tenemos una concepción experimental, empírica o positiva de la ciencia, pero asimismo podrían incluirse, si bien con otros métodos y perspectivas, las ciencias sociales y humanas.
  • Pseudociencia: Se trata de saberes supuestamente científicos (mismo lenguaje, forma, etc.), pero sin el aval y rigor suficientes. Hoy la astrología, cartomancia, homeopatía, ufología o parapsicología abundan en nuestro entorno. En general, todos los elementos paranormales de la nueva era o new age.
  • Cientificismo: «Teoría según la cual los únicos conocimientos válidos son los que se adquieren mediante las ciencias positivas» (ibid.); una ideología que, con apariencia de ciencia, en realidad es filosofía barata. Tiene raíces históricas y es o ha sido sustentado por gran parte de la comunidad científica, incluyendo autores de renombre, sin duda grandes divulgadores de la ciencia… y sus propias ideas personales: Punset, Sagan, Hawking, Dawkins, etc.

ovnis

Ahora bien, ¿qué hay de la filosofía y la teología? Ciertamente, no son ciencias al uso, disciplinas estrictamente científicas, pero sí saberes con base real, lógica interna y apertura al diálogo interdisciplinar. En definitiva, pueden y deben convertirse en el fundamento y sentido de todo el conocimiento científico. La base de las ciencias no es Carl Sagan, en cuanto creador de Cosmos, sino Dios mismo, en cuanto Creador del cosmos.

La filosofía y la teología no son ciencias al uso, pero sí saberes con base real

En conclusión, la ciencia tiene todo el derecho de erigirse en fidedigno ámbito de conocimiento humano, pero no de aspirar a ser más de lo que es (tampoco menos…): se halla limitada al ámbito natural. Estemos atentos para no caer en este doble engaño: ya de la pseudociencia, ya del cientificismo. Hay que huir, por un lado, de toda clase de teorías conspirativas sobre ovnis, naipes mágicos o energías sanadoras; por otro lado, de la omnipotencia científica, la ciencia vista como antídoto infalible contra todos los males del universo. ¿No será que estamos buscando rellenar de forma forzada el ámbito sobrenatural, propio de Dios? Aristóteles y santo Tomás siguen siendo de perenne actualidad: la filosofía y la teología tienen más que sobrada voz en el parlamento del saber universal.