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"La vocación, una llamada y una respuesta"

5 comentarios

Me dijo que yo podía ser dominico y solo le respondí que ni jugando

Soy cubano y, como muchos de mi generación, recuerdo el día de mi bautismo. En mi familia nunca escuche a nadie hablar de Dios o de religión. Cuando tenía 7 años mi hermana mayor, comenzó a ir a catequesis con unos amigos suyos de la escuela. Yo quise ir pero solo porque si ella podía “ir a eso” entonces a mí también había que dejarme. Así puse por primera vez un pie en ese templo de madera casi destruido y con una colonia de ranas viviendo en el agua bajo el piso. Mis padres no se opusieron nunca a que fuésemos a la Iglesia y cuando unos meses más tarde dije que no iba más porque prefería quedarme jugando, mi mamá solo me respondió “A usted nadie lo obligó a ir a la Iglesia así que ahora no lo puede dejar”. ¡Cuánto le agradezco por eso! Con el tiempo mi madre comenzó a asistir al catecumenado y Dios me ha dado la gracia de ver su bautismo, comunión, confirmación y hasta la boda con mi padre.


Aprendí a amar a Dios en aquella iglesia de las “cuatro viejas”, así era como le llamaban a las heroínas que, sin miedo a nada, lograron mantener viva la fe católica en el pueblo. Con la llegada de las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena (las Lauritas) descubrí, en la misión, realidades de mi pueblo que nunca pude imaginar. Con las hermanas aprendí a ver a Dios en los pobres, los enfermos y los marginados. Visitando los campos pude conocer a tanta gente que no sabe de Dios y que no tienen prácticamente a nadie que les hable de Él. Con el tiempo mi casa se convirtió en Casa de Oración y Misión. Estas casas son una alternativa para aquellas personas adultas que aún no se atreven, por cualquier motivo, a dar el paso de ir al Templo pero que buscan a Dios y encuentran así una manera de iniciarse en la fe. Hoy puedo dar gracias a Dios porque mi madre es la responsable de nuestra Casa de Oración y cada semana también los niños del barrio reciben allí la catequesis ya que sus padres no los llevan a la Iglesia.


La visita del Papa Juan Pablo II en 1998 logró que mucha gente perdiera el miedo a vivir públicamente su fe. Volvieron los cuadros del Sagrado Corazón a los hogares de tanta gente que los había quitado o tapado con alguna foto para evitarse problemas. Los templos se han vuelto a llenar y hay muchas personas que se identifican como católicas aunque la gran mayoría no vive su fe en la comunidad. Los bautizos de niños pequeños han vuelto pero, lamentablemente, muchas veces más como algo social o por alguna creencia no necesariamente católica.


Yo nunca me había planteado ser sacerdote y mucho menos dominico. De la Orden solo sabía que existía porque un seminarista de mi pueblo se había cambiado de diocesano a dominico pero nada más. Un día este me regaló un dibujo, muchos años después supe que era de Félix que ahora es mi hermano de comunidad y submaestro, que explicaba a grandes rasgos el ideal dominicano desde el estudio, oración, predicación, verdad, compasión, comunidad y mente abierta. Me dijo que yo podía ser dominico y solo le respondí que ni jugando. La imagen la guardé en mi Biblia y allí permaneció un par de años inadvertida, como una más, hasta que me fui a la universidad.


Mi paso por la universidad me ayudó a descubrir a Dios en mi interior y la importancia de la oración. Yo estudié en una universidad nueva en Cuba con un régimen distinto a las demás existentes. Estaba allí interno el curso entero, solo podía ir a mi casa, y por lo tanto a misa, un par de semanas en navidad y en los meses de verano. No salía prácticamente a nada y si lo hacía, era principalmente para participar junto a los otros diez mil estudiantes en actos de corte político. No conocí a ningún católico allí, de seguro que los había, pero no los conocí. Sí que existía un gran movimiento de jóvenes de iglesias protestantes que se reunían a compartir su fe. Hice muy buenos amigos, casi todos ateos, que respetaban mi fe pero que no la compartían. Mi auxilio fue mi Biblia y en ella encontré guardado aquel dibujo que me habían regalado.

Comencé a darle vueltas a lo que allí decía, me puse a buscar en internet, a leer lo que encontraba y de pronto me encontré enamorado del proyecto de Domingo de Guzmán. Sin conocer a más ningún dominico en Cuba deseaba seguir a Jesús al estilo dominicano. Hablé con este fraile le conté lo que sentía, le dije que quería dejar la universidad para hacerme dominico y me dijo que no, que terminara la carrera porque quizás como Ingeniero Informático podría después ayudar en la Orden. Cuatro años después cuando terminé los estudios volví hablar con él y durante los próximos tres años que duró el Servicio Social estuve en contacto con él y asistiendo a convivencias hasta que en septiembre del 2016 comencé el prenoviciado.

Durante los dos años en los que estuve viviendo con los frailes en Cuba pude conocer la gran labor que realizan y el compromiso con el pueblo. El Centro de Estudios en el convento es un espacio abierto para el dialogo y la búsqueda incesante de la verdad, un lugar donde se pueden compartir criterios sin miedo y en el que estudian cientos de jóvenes y adolescentes sin importar creencias o posiciones políticas. Ahora en el noviciado tengo la posibilidad de conocer otra realidad de la misión de la Orden, su historia y sus planes de futuro. Les agradezco a Dios y a los hermanos la oportunidad que me brindan y lo feliz que me hacen. Pido al Señor el don de la fidelidad y anhelo poder volver a mi Cuba a ayudar en la misión que allá se realiza.
 

Comentarios

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Elena Estrella 18 de noviembre de 2017, 23:02

Muchas bendiciones para los sacerdotes Dominicos

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Dayron 14 de junio de 2017, 18:29

Querido hermano!!
Con cuanta alegría leo este testimonio del cual fui testigo cuando compartimos en Letrán aquellos tiempos de Aspirantado. Doy gracias al Señor por poder verte realizado en tu entrega al Servicio del Evangelio y por la Construcción del Reino. Nuestra Cuba necesita mucho de hombres de fe como vos, de entrega desde el corazón por y para los más necesitados.
El discernimiento personal hizo que no compartieramos los años posteriores que ahora son alegría, gozo y esperanza en tu vida consagrada.
Sos parte de ese regocijo de la Orden en nuestra Patria por el resurgir de nuevas y buenas vocaciones, como Fray Raicel OP, Fray Frank OP, Fray Néstor OP, todos hermanos queridos. Ahora sirvo al Reino y al pueblo de Dios desde otro estado pero que también me une a la Orden y a nuestra Madre la Iglesia, los llevo en el corazón y pido a la Bienaventurada Madre de Dios por la fidelidad de ustedes para que se asemeje a la de ella.Gracias a Dios por conocerte. Contá con mis oraciones por tu vocación y que nuestro Padre Domingo desde el cielo siga cuidando tu vida y que la compasión sea tu mejor instrumento de evangelización. Un abrazo inmenso desde Uruguay.

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Dolores Rodríguez Castellanos 14 de junio de 2017, 11:14

Eleandro me gustó mucho tu testimonio y estoy segura que con tu entrega y con el favor de Dios todo lo lograrás, nuestro pedacito de pueblo se sentirá enormemente agradecido de tus logros que podrás poner en práctica DIOS TE BENDIGA HOY Y siempre,besitos de Loly desde ibiza España

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fr.Pepe E,op 13 de junio de 2017, 19:52


Dices que las cuatro viejas lograron mantener viva la Fe en el pueblo.
En la opulenta Europa, con frecuencia encontramos viejas heroínas, que contra la corriente de sus cultísimos hijos, transmiten la Fe a sus nietos.
Permíteme que te cuente una historia: A un predicador famoso lo llamaban de todos los países para que pronunciara conferencias, que siempre tenían un gran éxito. Aquel día, durante sus vacaciones, salió a caminar por la montaña y le entro sed y bebió de una fuente de aguas refrescantes.
¡Que maravilla esta fuente ha colmado mi sed. Nunca supo si lo soñó o fue realidad, pero le pareció escuchar..".No me des las gracias a mí. No soy yo quien te ha quitado la sed; ha sido el agua." Lo mismo ocurre con tus conferencias. No eres tú quien convierte. Tú sólo eres la fuente.....Si tienes ocasión pregunta a los niños quien les habla de Jesús en casa y veras que no son predicadores famosos, son cuatro viejas.

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Lianet 13 de junio de 2017, 17:27

Muchas bendiciones Eleandro..Dios siempre estará presente Y lo conseguirás ya estás en el camino.Saludos

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