DESIERTO Y TENTACIÓN I DOMINGO DE CUARESMA

DESIERTO Y TENTACIÓN I DOMINGO DE CUARESMA

Fr. Manuel Eduardo Alvarado Salinas
Fr. Manuel Eduardo Alvarado Salinas
Real Convento de Predicadores, Valencia
A la escucha 1 comentario

El desierto ha sido y continúa siendo un lugar atrayente: ya sea por trabajos arqueológicos, modus vivendi, turismo, o hasta un simple espacio para tomar una selfie pensando en el panorama rodeado de camellos que nos presentan las agencias de viajes en sus promociones turísticas. En fin, el desierto también es el lugar donde muere mucha gente. Muchos migrantes mueren de hambre, sed, frio o calor. Muchos mueren desesperados y otros se quitan la vida al ver que el tramo del desierto por donde avanzan no tiene final.

Todos llevamos un desierto interior y en ese desierto podemos escuchar la voz de Dios o experimentar la atracción de fuerzas oscuras que nos pueden llevar a la perdición. En este desierto interior podemos vivir como si fuésemos turistas, de manera pasajeramente explorativa o podemos morir, perder las esperanzas y aceptar con resignación el fracaso.

 Pero, el evangelio de hoy nos presenta una opción diferente: Mucho se ha dicho en la explicación de este relato que el Espíritu permitió a Jesús ser tentado para que nosotros no nos extrañemos de las tentaciones y aprendamos a superarlas. Creo que esa explicación no es tan convincente. Rescato la manera en que inician las dos primeras tentaciones: «si eres Hijo de Dios…»; hay un interés por el evangelista en subrayar la filiación divina de Jesús. Y entonces ¿dónde queda nuestra filiación? Aquí está la clave: somos capaces de perseverar no por nuestros méritos, sino porque somos hijos en el Hijo, que por la fuerza del Espíritu superó toda adversidad.

demon

 La cuaresma que estamos iniciando es el desierto que la Iglesia nos propone para ir a lo más profundo de nosotros mismos y ser capaces de descubrir el sentido que le estamos dando a nuestra vida: ¿la estoy viviendo como una experiencia meramente superficial, vacía, frustrada, sin ninguna meta, sueño, ilusión, esperanza o propósito?, ¿o puedo ser capaz de encontrar algo más?

 Las tentaciones son un hecho en la vida de Jesús, donde este claramente nos demuestra la capacidad que tuvo de no usar su poder en beneficio propio, ni de hacerse con la gloria del mundo. Sea este relato un episodio que nos interpele para poder iniciar este tiempo litúrgico con una visita al desierto del corazón, sin miedo a lo que allí podamos encontrar.