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Artículos de Fr. Manuel Eduardo Alvarado Salinas

Hace aproximadamente 800 años, en un contexto muy diferente al actual, el joven Domingo de Guzmán, allá por Palencia (España), vendía lo que para ese entonces tenía físicamente en gran preciado valor: sus libros.
Me han encomendado escribir este breve artículo con el título «No al aborto»: sin embargo, he preferido usar un término en positivo, dejando ver que las negaciones muchas veces generan cierto grado de pesimismo e inconformidad a nivel lingüístico.
La oveja y la moneda perdida son específicamente esos espacios que tú, querido lector, puedes llenar de color: no con un sentido de culpabilidad, sino de gratuidad, porque alguien ha salido en tu busca.
Es así como los frailes de la provincia San Vicente Ferrer tratamos de continuar en tierras centroamericanas la misión encomendada directamente por Domingo de Guzmán: ser predicadores de esperanza y constructores del Reino de Dios.
Este padre misericordioso de la parábola nunca se cansa de esperar que volvamos a él, desde nuestra fragilidad, errores, miserias. Dios no nos juzga, sino que nos abraza; llora de emoción y nos cuida porque nos ama con locura.