La voz que sigue resonando en el desierto

La voz que sigue resonando en el desierto

Fr. Cecilio Arturo Molina Ramos
Fr. Cecilio Arturo Molina Ramos
Convento de Santo Domingo - República Dominicana

Los dominicos se han distinguido por la defensa de los derechos humanos, uno de nuestros pilares es la predicación, una predicación donde su elemento fundamental es la gracia. Nuestra Orden tiene el deber de predicar la justicia entre los seres humanos, para esto se necesita de un estudio previo, aunque no podemos estudiar en pieles muertas, por esto se necesita seguir luchando por la dignidad del ser humano. Queremos recordar esa primera comunidad establecida en la Isla de la Española y que posteriormente se llamaría de Santo Domingo. Esta comunidad tuvo que salir al frente de las personas que eran maltratadas por el sistema esclavista de la época, porque eran personas iguales a ellos, son seres humanos, estos también son hijos de Dios. A esta voz de protesta se le conoce como el sermón de Montesinos, el cual fue preparado y respaldado por toda la comunidad, es como un juego de baseball o de fútbol en el que se realiza un trabajo en equipo.

Han pasado por lo menos 508 años y está voz sigue resonando, y es que las injusticias siguen patentes en nuestra sociedad, esto no significa que haya que abandonar la lucha, nunca debemos desmayar. Un caso que podemos abordar es la situación con los campesinos de el Seybo, específicamente con lo de la comunidad la Culebra. Estas personas fueron sacadas de sus tierras por orden de un terrateniente, representante del poder corrupto que impera en nuestro país, República Dominicana. Se le han violado todos sus derechos, con un desalojo que carece de sentido, pues no tiene bases legales para llevarlo a cabo. Estas personas no han desmayado en la lucha por sus tierras, han realizado una peregrinación desde el Seybo hasta la capital de la República, un trayecto de por lo menos 144 km, su objetivo fue llegar al palacio nacional o casa presidencial, para exponerle su problemática al presidente.

Concentración de los campesino de el SeiboConcentración de los campesinos de Vicentillo frente al Palacio Nacional

Estos humildes campesinos son acompañados por fray Miguel Ángel Gullón, fraile de nuestro vicariato Pedro de Córdoba, con este fraile también hay un pastor de apellido Molina que también está de lleno en esta lucha, una lucha que supera la religión, la cultura, las banderas políticas, esta lucha es por la dignidad de las personas y por sus tierras que vienen reclamando estos campesinos de la Culebras. Luego de varios días en la capital Santo Domingo, una comisión de los campesinos fue recibidos por una delegación del gobierno, por lo que vemos las cosas marchan bien, aunque todavía hay que esperar, pues la comisión del gobierno está analizando este problema.

Nuestros hermanos campesinos siguen en pie de lucha, con una esperanza viva, su único anhelo es seguir trabajando sus tierras. En esta lucha ponemos de relieve: la fuerza de los campesinos por la lucha de sus tierras, la colaboración de muchas personas desde varias partes del mundo, al igual de varios frailes que a pesar de la distancia se han hecho presente por medio de llamadas o por medio de las redes sociales.

Los dominicos debemos saber que tenemos una misión muy grande, y es no dejar que la voz de la primera comunidad llegada a esta isla se apague, la voz de Montesinos no se puede extinguir, pues si lo hace perderíamos de alguna manera nuestra esencia de ser cristianos y de ser dominicos, pues esta voz es por la lucha de la dignidad de las personas, por sus derechos, por acompañarlas. Esta voz debe de seguir resonando en nuestros corazones, sin importar que nos encontremos en el desierto, hay que seguir luchando y por medio de la oración, pedir a Dios la fuerza suficiente para seguir hacia a delante, no es lucha de uno o de dos, cuando se habla de la dignidad de las personas, bebe de ser una lucha de todos, de nuestra comunidad, como lo ha entendido nuestro vicariato y nuestra provincia. «No podemos seguir escribiendo en pieles muertas».