Séptima estación del Vía Crucis - Jesús cae por segunda vez.

Séptima estación del Vía Crucis - Jesús cae por segunda vez.

Fr. Vitaliano Apolinar Nsue Nguema Okomo
Fr. Vitaliano Apolinar Nsue Nguema Okomo
Real Convento de Predicadores, Valencia
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 «Él llevó nuestros pecados en su cuerpo hasta el leño, para que, muertos a los pecados, vivamos para la justicia. Con sus heridas fuisteis curados.» (1 Pe 2,24.)

Puede ser que estemos acostumbrados a escuchar de Jesús cosas magníficas, como que perdonaba los pecados, curaba enfermos, saciaba con alimento a los hambrientos, etc. Todos estos relatos son ciertos, pero quiero detenerme en el Jesús humano y vulnerable que lloró ante la tumba de su querido amigo Lázaro. Ahora se nos presenta a un Jesús que se cae ante la fatiga y el maltrato recibido tras su detención.

Esta es la segunda caída. Las fuerzas ya no son las mismas y la cruz pesa cada vez más pero el Hijo del hombre no se queja, lo intenta, se levanta y vuelve a caerse por segunda vez. No es una caída cualquiera; es una caída por amor, un amor no correspondido, asimétrico y amargo, que conlleva el peso de la cruz.

Septima Estacion EGIM

Hemos oído decir muchas veces que vivimos en una sociedad del cansancio donde todo fluye y nada parece importante. La vida social ahora está marcada por el cambio de ritmos constante. Pero no temas, mira el rostro cansado y agónico de Cristo quien ha vencido al cansancio y a la muerte. Un cansancio que se da por el peso de la cruz, signo de la fe cristiana.

Caer no es lo más importante, lo importante es levantarse, aprender de la caída y seguir avanzando junto a Cristo que se cae contigo y conmigo, pero nos ayuda a levantarnos. La cruz también es una experiencia que nos ayuda a descubrir y sufrir con Cristo. Las caídas de Jesús no son una invitación a un voluntarismo desmedido. Al contrario, son una invitación para reconocer la fragilidad de nuestro ser y la debilidad de nuestra naturaleza. Una debilidad que se fortalece cuando tenemos la mirada en aquel que venció a la muerte tras haber caído tres veces.