Cuarta estación del Vía Crucis - Jesús se encuentra con su madre

Cuarta estación del Vía Crucis - Jesús se encuentra con su madre

Fr. Frisky Sánchez Abarua
Fr. Frisky Sánchez Abarua
Real Convento de Predicadores Valencia

"Oh vosotros todos que pasáis por el camino, atended y ved si hay dolor semejante a mi dolor" (Jer 1,12)

El encuentro de Jesús con su madre durante la Pasión, conocido como la cuarta estación del Vía Crucis, no aparece en los Evangelios canónicos de manera explícita. Este episodio se nutre de la tradición popular y de la piedad cristiana, sustentadas a lo largo del tiempo por diversos escritos apócrifos y por las revelaciones de místicos como Santa Brígida de Suecia y la beata Ana Catalina Emmerick.

Debemos de tener en cuenta que, aunque está ausente en los textos bíblicos, la Iglesia ha recibido este encuentro como una verdad pedagógica y significativa, que simboliza el dolor compartido entre Jesús y María en el momento de la entrega sacrificial del Hijo.  Por lo tanto, el hecho de que no esté en los Evangelios no lo invalida, más bien nos permite hacer una rica lectura espiritual.

Desde el anuncio del ángel hasta este momento, la vida de María ha estado unida al misterio de su Hijo. En la cuarta estación del Via crucis se cumple la profecía de Simeón (Lc 2,35) de que una espada atravesaría su corazón. María no carga físicamente la cruz, pero la lleva en el alma. Es muy bonito lo que nos dice san Ambrosio, padre de la Iglesia, cuando se refiere a este episodio: «La madre estaba junto a la cruz, y mientras los hombres huían, ella no huía. Veía las heridas de su Hijo, por quien sabía que habría de venir la redención para todos» (Comentario al Evangelio de Lucas, X 132).

IV estación del Via Crucis Jesus se encuentra con su madre

La fe de María no elimina el dolor, pero le da sentido. Ella no se rebela ni intenta impedir el sacrificio, por eso permanece firme, acompañando con amor silencioso. En el cruce de miradas de este encuentro se revela una comunión profunda entre ambos en la obediencia a la voluntad del Padre.

¿Cuántas madres no sufren hoy por sus hijos? A estas mujeres, la escena del encuentro entre Jesús y su Madre les habla con fuerza. María comprende su angustia y su impotencia. Ella les enseña que estar, acompañar y amar en silencio ya es un acto de inmenso valor. Que su dolor no es estéril, porque vivido con Dios se convierte en esperanza para todos.

En la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium (286) el papa Francisco, presenta a María como Madre que acompaña al pueblo de Dios en los momentos de sufrimiento. Pidamos pues que su cercanía materna se convierta en modelo para la Iglesia y que podamos acompañar a Cristo en los crucificados de hoy.