¿Qué significa ser religioso?

¿Qué significa ser religioso?

Fr. César de Camps Peña
Fr. César de Camps Peña
Real Convento de Predicadores, Valencia

Cuando hablamos de un religioso, muchos pensamos en algo o alguien que está relacionado a la religión. Pero, dentro de la Iglesia Católica, esta palabra también se usa para referirse específicamente a los integrantes de las congregaciones o las órdenes religiosas, como los dominicos (la Orden de Predicadores). Esta manera de vivir la vocación bautismal solemos llamarla vida religiosa. Dentro de ella existe una gran variedad de carismas y apostolados, por los cuales los monjes y las monjas, los frailes y las hermanas de vida apostólica, a su modo, hacen presente el Reino de Dios en el mundo. La vida religiosa es una forma dentro de la vida consagrada la que también pertenecen el Orden de las Vírgenes, la vida eremítica y los institutos seculares.

«Por tanto, esto es lo que os mandamos a observar a quienes vivís en el convento» (Regla de san Agustín, 1).

De manera muy general, los religiosos intentamos reflejar la radicalidad de la vida de Cristo a través del compromiso público de vivir como él, casto, pobre y obediente, viviendo en una comunidad. El lugar donde residen los religiosos suele llamarse monasterio en el caso de los monjes y las monjas de clausura y convento o casa para las demás congregaciones u órdenes. El ingreso a la vida religiosa se realiza mediante la profesión pública de vivir estos consejos evangélicos (cf. Catecismo 925-927) dentro de una comunidad después de un tiempo de noviciado. Los dominicos, por ejemplo, hacemos primero una profesión temporal que se renueva periódicamente. Esta se conoce como la profesión simple. Pasado un tiempo de discernimiento, el fraile y la comunidad en la que ha vivido pueden tomar la decisión conjunta de ratificar esta vocación para toda la vida, lo que se conoce como la profesión solemne. (cf. LCO 90).

Una Profesión Solemne de Frailes Dominicos 

A mí apenas me quedan unos días para realizar mi profesión solemne. En ella ratifico mi deseo de vivir el resto de mi vida conforme al camino de seguimiento de Jesús que santo Domingo fundó hace más de ocho siglos. A nivel práctico, significa que participaré de una manera más concreta de la vida de la comunidad en la que viva. Como religioso profeso, la profesión solemne es además un requisito obligatorio previo para poder ser admitido al sacramento del orden (cf. canon 1037).

Conviene aclarar que la vida religiosa y el sacerdocio no son la misma cosa. El Derecho canónico precisa que el estado de vida consagrada (al que pertenece la vida religiosa), por su naturaleza, no es ni clerical ni laical  en sí mismo (cf. canon 588 §1). Esto apunta a que son dos realidades distintas, aunque a veces puedan solaparse. Mientras que la identidad de la vida religiosa está marcada por la profesión de los votos y la pertenencia a una comunidad bajo la guía de un superior, la identidad del sacerdote está fundada en la recepción del sacramento del Orden y el ejercicio del ministerio sacerdotal. Además, dentro de la Iglesia latina, el sacerdote está llamado a vivir el celibato igual que el religioso.

Como el sacerdocio es un ministerio muy específico, no todos los religiosos están llamados a él. Aunque entre los dominicos la mayoría de los frailes profesos solemnes son también sacerdotes, entre nuestros santos más conocidos hay frailes que no lo fueron, como san Martín de Porres o san Juan Macías. Desde mi propia experiencia, creo que estas distinciones nos ayudan a evitar confusiones cuando nos encontramos con las distintas vocaciones dentro de la Iglesia, y de paso, a lo mejor sirven para despejar alguna duda o inquietud vocacional.

 Infográfico de diferencias básicas entre un religioso y un sacerdote