Capítulo XII

Capítulo XII

Fr. Santiago Zárate
Fr. Santiago Zárate
Convento de Sto. Tomás de Aquino, Sevilla

Esta historia continuará…

Nueve meses atrás empezábamos a configurar nuestras vidas con el modo «confinamiento obligatorio» para evitar la propagación de la COVID-19.  Al principio se nos anunciaba que con quince días serían suficientes… pero las prórrogas no se hicieron esperar, una tras otra y tras otra… hasta llegar al capítulo final de esta gran serie que fue el año 2020, en la cual cada persona desde su realidad ha sido el principal protagonista.

El final de este período de 9 meses coincide con el mes de diciembre, el Adviento, la Navidad y el paso de la Nochevieja al año nuevo. Este anuncio y estos meses que han pasado fueron como 9 meses de preparación que darían lugar a un nacimiento, al «nacimiento de Dios en el alma», como expresaba el maestro Eckhart, y a una nueva forma de ser personas.

En estos meses hemos experimentado capítulos de profundos silencios y otros de gritos acallados de nuestros hermanos más vulnerables y desfavorecidos. Con este nuevo virus hemos descubierto el frágil funcionamiento de muchas instituciones que están al servicio de las personas, generando sufrimiento, violencia, injusticia y discriminación. Fuera de nuestra burbuja de seguridades existen personas viviendo en la intemperie total del abandono y nos demandan padecer con ellas, dejando de lado nuestros propios intereses. Contemplando el rostro del otro, lo externo dejó de tener tanta importancia: nos hemos dado cuenta de que realmente nada depende de nosotros y de que no todo lo tenemos bajo control absoluto de nuestra voluntad.

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La interioridad pasó a tener mucho más espacio, tras haber dispuesto nuestros corazones y haberlos hecho más receptivos a la presencia de Dios, descendiendo hasta lo más profundo de uno mismo, de la propia existencia del ser humano. De esta forma, el recién nacido en el pesebre asume nuestra propia vulnerabilidad, se transforma en signo de la vulnerabilidad y dependencia del ser humano, de la corresponsabilidad que tenemos unos con otros.

La segunda temporada está por estrenarse: el 2021 nos prepara capítulos bastante intensos. Tenemos las capacidades necesarias para vivir fuera, en la «nueva normalidad», con sentidos completamente desarrollados, donde la calidez humana no puede quedar detrás de una mascarilla. «La luz de la esperanza ha nacido en nosotros, busquemos constantemente su rostro» (Sal 105,4). Que en este nuevo tiempo el amor del Padre envuelva nuestro frágil corazón y lo recueste en el pesebre del mundo que sufre.

¡Feliz Navidad!