El acto de sepultura es un acto de amor en el que se refleja la huella De Dios y la tuya en el corazón de los demás.
María nos ofrece un mensaje esperanzador: el dolor no tiene la última palabra
Dios se abaja al nivel más profundo de la fragilidad humana.
Solo mirar a Cristo desde la cruz nos devolverá la vida, nos desintoxicará del veneno de la ingratitud y del desamor.
En el momento cumbre de su entrega, Jesús se queda con lo verdaderamente humano.
En la tercera caída de Jesús vemos cómo Dios desciende hasta el lugar donde el ser humano se siente más frágil, más humillado y derrotado
Mirar dentro nos ayuda a reconocer el dolor ajeno y a abrirnos sinceramente a los demás.
La caída hace humano a Jesús.
Ver el rostro de Dios como una realidad que se ilumina en la carne sufriente
Jesús acepta ser ayudado por un extraño, consciente de que debía llegar hasta el final de su misión.
