La fidelidad a Dios hasta el final: mártires del siglo XX en España
Cuando conocemos la vida de algunas personas que han entregado su vida por su fe, nos damos cuenta de que hay cosas que van mucho más allá de las palabras. El beato Buenaventura García y sus compañeros mártires son un ejemplo de ello. Fueron hombres que vivieron su vocación religiosa con entrega en unos de los momentos más difíciles para la Iglesia en España. Conocer sus historias me lleva a pensar en lo que significa tener fe de verdad, ser fiel a una vocación y mantener los propios valores en las peores adversidades.
Buenaventura nació el 19 de abril de 1866 en Castañedo de Valdés, Asturias. Desde joven, trabajando en el campo, sintió la llamada a la vida religiosa y decidió ingresar en la Orden de Predicadores. Se preparó mediante el estudio y la oración, fue ordenado sacerdote en 1891 y desarrolló una importante labor como profesor, predicador y religioso dominico. También fue prior de distintos conventos y llegó a ser Maestro General de la Orden de Predicadores en 1926.
Durante su vida trabajó por el crecimiento de la Orden y por la formación de sus hermanos. Sin embargo, su historia no terminó con los cargos que ocupó ni con las responsabilidades que tuvo. En 1936, cuando comenzó la Guerra Civil, la situación se volvió muy peligrosa para muchos religiosos. Buenaventura tuvo que refugiarse en distintos lugares hasta que fue detenido el 11 de agosto. Al día siguiente, el 12 de agosto de 1936, fue asesinado en Fuencarral, Madrid.
Junto a él recordamos a otros religiosos que también sufrieron persecución y murieron por su fe en diferentes lugares y circunstancias. Todos ellos fueron beatificados el 28 de octubre de 2007, por Benedicto XVI. Al conocer esta historia, una de las cosas que más me llama la atención es que en la fidelidad a Dios, a pesar del miedo que sufrían, deseaban seguir viviendo, como cualquier persona. Sin embargo, no renunciaron a aquello en lo que creían.
Al leer el Evangelio de hoy (Lc 16,1-8), donde Jesús cuenta la parábola del administrador astuto, encuentro una enseñanza que puedo relacionar con la vida de estos mártires. Jesús presenta a un administrador que, al darse cuenta de que está a punto de perder su puesto, busca una salida para su situación, Jesús destaca su astucia y su capacidad para tomar decisiones y nos invita a ser responsables, decididos y comprometidos también con las cosas de Dios.
El Evangelio y el testimonio de estos mártires nos invitan a no vivir nuestra fe de manera cómoda o superficial. No se trata de buscar el sufrimiento, sino de vivir con decisión, aprovechando cada día para hacer el bien y ser fieles a lo que creemos. La fe necesita compromiso, responsabilidad y acciones concretas. Buenaventura García de Paredes y sus compañeros mártires nos enseñan a ser fieles a Dios, a mantener el compromiso, incluso cuando las cosas no son fáciles. Estos ejemplos nos invitan a vivir nuestra vocación con mayor responsabilidad, sencillez y entrega.
Beato Buenaventura García y Compañeros mártires, rogad por nosotros.

