Conversión ecológica

Conversión ecológica

Fr. Florent Oke
Fr. Florent Oke
Real Convento de Predicadores Valencia

Cada 4 de octubre la celebración de la memoria de San Francisco de Asís nos brinda una ocasión propicia para explorar la huella profética que su legado ha impreso en la vida de una Iglesia volcada a favor de la ecología integral y evangélica. La elección de este nombre por el cardenal Jorge Mario Bergoglio en marzo de 2013 no fue meramente simbólica; constituye, en realidad, la clave hermenéutica para comprender su llamada a una conversión ecológica integral como el motu proprio de su pontificado.

Hablamos de San Francisco no solo porque la Iglesia nos invita a contemplar con fe y devoción a este varón santo como modelo de santidad. Como es bien sabido, Frailes Predicadores (dominicos) y Hermanos Menores (franciscanos) compartimos una larga historia de fraternidad en la misión y de amistad.

De hecho, la tradición sitúa a San Francisco de Asís entre nuestros padres espirituales por diversos motivos. Podemos enumerar, por ejemplo, la coetaneidad en el surgimiento de ambas órdenes, un hecho nada menor. Ambas son órdenes mendicantes que emergen en la Baja Edad Media con una vocación común de transformación evangélica, aunque con acentos distintos. Más en concreto, se trata respectivamente del carisma de la predicación y del carisma del radical seguimiento evangélico que reciben santo Domingo y san Francisco. Esta misión se concretaba en un servicio integral a los pobres, atendiendo tanto a sus necesidades corporales como espirituales —el pan y la Palabra—. El seráfico Francisco y el apostólico Domingo, por su ejemplo de vida, invitan a nosotros, jóvenes, a la opción radical por el Evangelio en cada decisión de nuestra vida.

A estos vínculos históricos y carismáticos se suma una preciosa tradición iconográfica legendaria del famoso abrazo entre los dos fundadores (en Roma. La historia común de estas dos órdenes mendicantes está jalonada de numerosos hechos y testimonios que exceden con creces los aquí mencionados, revelando una fraternidad tan profunda como fecunda.

En el marco de los esfuerzos por actualizar el legado de San Francisco de Asís, reafirmamos que existe una profunda conexión espiritual entre la figura del santo de Asís y el magisterio pontificio del difunto Papa Francisco. «Laudato si’, mi’ Signore» – «Alabado seas, mi Señor», cantaba San Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recuerda, a nosotros jóvenes, que toda la creación es nuestra casa común; es también como una hermana con la cual compartimos la existencia y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba» (Laudato si’, 1). De San Francisco de Asís se aprende a amar y cuidar la creación.  ¡Paz y bien a todos y todas!