EL DISCERNIMIENTO

Fr. Marcos Augusto de Andrade Alexandre
Fr. Marcos Augusto de Andrade Alexandre
Real Convento de Predicadores - Valencia

La palabra discernimiento deriva del latín, y significa ‘separar, dividir, elegir…’. Así que cuando hablamos de discernimiento estamos hablando de un método que tiene como objetivo ayudarnos a elegir: a realizar un proceso de separación, de distinción entre varias opciones. Siempre que hay un discernimiento es porque tenemos una elección importante que hacer.

Nosotros siempre estamos eligiendo, decidiendo, y hay algunas elecciones que son más importantes y decisivas que otras: no es lo mismo elegir en qué panadería vas a comprar el pan que tener que elegir una carrera universitaria. A raíz de nuestros padres o padrinos, muchos de nosotros decidimos ser cristianos: seguir a Jesucristo y configurar la propia vida con la suya. Aunque la primera elección la hayan hecho nuestros padres y padrinos, ser cristiano es algo que tenemos que asumir todas las mañanas, todos los días.

Para que hagamos una buena elección, antes que nada tenemos que dar un primer paso: el del conocimiento. Hay que conocer, o al menos prever las consecuencias tanto de un sí como de un no. Ese paso es muy importante, pues el grado de conocimiento que tengamos de nuestra posible elección va a influir notablemente en nuestra respuesta.

Antes de una elección, uno tiene que tener claro consigo mismo adónde quiere llegar: debe clarificar sus anhelos y objetivos, pues eso servirá de fundamento para una decisión importante. Si uno no tiene bien asumido cuál es su meta en la vida, difícilmente la decisión podrá ser sólida.

En el Nuevo Testamento, el término discernimiento siempre mueve al cristiano a no tomar parte en las realidades contrarias a las enseñanzas de Cristo (cf. 1 Jn 5, 20-21 / Ga 5, 19-26 / Hb 5, 11-14). Para nosotros, el discernimiento nos tiene que ayudar a asumir el proyecto de Jesucristo, su misión. El cristiano está llamado a tener una vida con base en el discernimiento, configurándose cada vez más con el misterio de Cristo.

Al principio decíamos que el discernimiento era un método; pues Cristo nos ofreció un método: su vida, su modo de ser, que podemos ver resumido en las bienaventuranzas. Estas configuran el itinerario seguro para aquellos que buscan encontrar la plenitud de la vida, la felicidad.