Noveno Modo de Orar

Fr. Ángel Luis Fariña Pérez
Fr. Ángel Luis Fariña Pérez
Convento Virgen de Atocha, Madrid

 

Noveno Modo de Orar

En el noveno modo de orar Santo Domingo se pone en camino. Sale y se enfrenta al día a día de la vida cotidiana; lo hace desde la autenticidad, en la verdad y la creatividad, todo ello marcado por un silencio interior profundo. Podemos interpretar a nuestro padre como un guía en el camino en una sociedad, donde las personas corrían el riesgo de perder su propia identidad y quedar aturdidas ante múltiples voces y reclamos. Por medio de la predicación quiere enseñar a vivir; quiere ayudar a que las personas descubran día a día cual es la manera más humana de existir.

Santo Domingo tuvo la osadía de unir la vida comunitaria y la misión, algo que era insólito a la par que impensable en su época. Al igual que Jesús hiciera con los Apóstoles, envió en misión a sus frailes de dos en dos. Así lo recogieron las Constituciones primitivas de los frailes: “Cuando los hermanos tengan que salir para predicar, recibirán del Prior un compañero según el prior estime conveniente según sus costumbres o su instrucción. Entonces, una vez recibida la bendición, saldrán y se comportarán en todas partes como hombres que desean obtener su salvación y la salvación de los prójimos. Se comportarán con toda honestidad y espíritu religioso, como hombres evangélicos, siguiendo las trazas de su Salvador, hablando sólo con Dios o de Dios”.


 

Este modo de orar significa que nuestra forma de vivir tiene que ser testimonio profético, porque denuncia como lo hacen todos los profetas. Significa que es comprometerse a manifestar desde la cotidianidad de la vida que otro mundo es posible porque sí que hay una alternativa. Santo Domingo sale al camino con el fin de predicar desde la verdad que es posible un mundo de amor y justicia, de paz y felicidad; donde impere la bondad, la libertad para hacer el bien, el amor a los últimos y el perdón que hacen visible y creíble al Creador. Nuestro padre sabe que el camino es para andar y llegar a una meta, gustando y disfrutando una vida que nos lleve a la felicidad. Siempre que nos atrevemos a vivir algo de la bondad, la libertad, la compasión, la alegría que Santo Domingo introdujo en la Orden de Predicadores, estamos haciendo más creíble a un Dios Comunidad de Amor que es el fundamento de nuestra esperanza.

 (Dibujos de Fr. Félix Hernández OP)