Relacionándolo con la vocación, iré, a través de la experiencia del juicio, exponiendo las virtudes que pienso que son las más relevantes para poder responder a la vocación, a ser valiente y a no tener miedo.
Si nos fijamos en cómo la mujer siente necesidad de ir a hablar de Jesús a los demás, quizás Jesús te llame a ti ¿Te animas a hacerlo como dominic@?
La fuerza del seguimiento de Cristo, la espiritualidad dominicana, los momentos de oración y los espacios de reflexión teológica responden a lo que la Orden puede y debe ofrecer.
Dios sigue transfigurándose hoy en día, sólo debemos saber mirar bien. Dios sigue hablándonos y llamándonos hoy en día. Su voz sigue diciendo de forma clara lo que debemos hacer. Simplemente debemos estar atentos y escuchad.
La Familia Dominicana tiene que insistir a tiempo y a destiempo en la predicación de la gracia, para urgir esas prácticas de justicia y misericordia, para sacar al cristianismo de tanto pesimismo, de tanto voluntarismo, de tanto moralismo…
La mejor satisfacción es vencer a aquél que nos tienta. Es saber que, nuestra conciencia está tranquila y en paz, pues no viviremos sólo el momento de la codicia o de la vanidad, sino que nuestra gratitud será el haber rechazado aquello que posteriormente será
El carisma dominicano, “es completamente compatible con la vida laical”. Somos hombres y mujeres que siendo casados o solteros, desde nuestros propios espacios de vida y acción, contemplamos y buscamos dar a los demás de lo contemplado.
Si nos consideramos y nos pensamos cristianos, debemos tener unas actitudes determinadas. Estas actitudes son todas derivadas del lugar donde tenemos el corazón. Relativizar asuntos como el dinero, la comida, el poder, etc. son fruto de la experiencia fontal d
Los laicos, estamos involucrados en la orden y procuramos trabajar en familia, orar en familia y predicar en familia. Estamos convencidos que juntos, trabajando al unísono con las otras ramas, podremos empujar el carro de nuestra misión más efectivamente.
Somos hijos de Dios en cuanto nos parecemos a él en su Espíritu, cuando actuamos con los mismos sentimientos de él
