Carisma sexual dominicano

Carisma sexual dominicano

Fr. Cosme Puerto Pascual
Fr. Cosme Puerto Pascual
Convento Virgen de Atocha, Madrid

Ya no eres un niño… Te gustan las chicas, sales y convives con ellas, tienes deseos sexuales como todo el mundo y buscas conocer y elegir un proyecto de vida donde seguir viviendo tu sexualidad. Eres un joven libre, alegre, y deseas vivir una gran pasión, un gran amor comprometido y responsable, integrado en un proyecto de vida para seguir madurando y ser cada día un poco más feliz. Pero ¿en qué proyecto de vida puedo vivir e integrar mi sexualidad? ¿O es que sólo existe la vida sexual en pareja?...


¿Qué hago con mi sexualidad?… Esa es la gran pregunta, no sólo de los jóvenes sino de muchas personas. No nacemos sabiendo cómo vivir y ejercer nuestra sexualidad, como no nacemos sabiendo cómo caminar, hablar o ser gratuitos con los demás. Ya eres un joven con mayoría de edad, inquieto, que has aprendido muchas cosas; pero tienes por delante uno de los grandes aprendizajes en el que ni tus padres ni tus profesores ni la universidad te han iniciado: tu sexo, tu sexualidad, tu genitalidad y tu amor. Domingo de Guzmán y su carisma dominicano pueden orientar una respuesta a esa pregunta y ayudarte a decidir el rumbo de tu vida.

La comunidad dominicana te ofrece un taller de acogida, donde se aprende a vivir una nueva forma de relación sexual con los hermanos y la gente de nuestro alrededor.


¿Dónde sitúa la sexualidad el carisma dominicano? ¿Nostalgia, resignación, negación o posibilidad para el sexo? Sin duda, en la posibilidad y aprendizaje. Esto es la sexualidad célibe: “El arte y la gran pasión de amar a Dios y a los hermanos con todo el ser”, “arriesgarse a amar”. La sexualidad célibe dominicana nunca perderá su valoración positiva y el sentido profético que tiene dentro del carisma de Sto. Domingo de Guzmán. La sexualidad, consagrada por el voto de castidad, se convierte en “un amor indiviso” a Dios y los hermanos, “en una comunidad de vida y amor” -como nos dice el Concilio Vaticano II.


¿Quieres conocer y elegir el carisma sexual dominicano? Pues esto es lo que se te propone: una forma de vivir con pasión la entrega de uno mismo a los demás por amor; aprender el arte del amor y de la ternura, ejerciéndolos sin ninguna idea de posesión. Este es el reto del voto de castidad dominicano y el gran reto de tu vida afectiva y sexual.

manos juntas


La vida comunitaria dominicana en sí misma ya es un gran valor. En esta sociedad individualista, de escaso calor humano, la comunidad célibe dominicana intenta ser todo un signo para los que buscan un hogar cálido, donde lograr plenamente la madurez afectiva y personal. Las comunidades dominicanas son academias donde aprender el arte de la ternura y la caricia, de un amor oblativo, no posesivo, remedo del amor que Dios nos tiene.

La comunidad dominicana te ofrece un taller de acogida, donde se aprende a vivir el carisma sexual dominicano como una nueva forma de relación sexual con los hermanos y la gente de nuestro alrededor. Así he intentado vivirlo personalmente y así lo transmito desde mi profesión de sexólogo y dominico, animando a los jóvenes que, como tú, quieran convertirse, para el hombre de hoy, en signo profético de la vida consagrada. Puedo asegurarte que mi dedicación a la Sexología ha llenado mi vida humana, cristiana y religiosa de un inmenso valor y sentido. Ojalá esta mi confidencia personal te ayude a dar una respuesta a la ineludible pregunta sobre tu propia sexualidad.

¿Qué goces y alegrías he encontrado en vivir un amor con “un corazón indiviso” en la orden dominicana? Muchos, y te ofrezco alguno de ellos:


Sentirme amado en cuerpo y alma por Jesús, con una predilección no merecida sino gratuita. El tener un corazón libre y disponible para entregarme a los demás. Un regalo que no me merezco, que me hace gratuitamente el Dios de Jesús, y que se convierte en el modelo que busco para vivir mi vida sexual y afectiva.


He gozado plenamente al poder acercarme a los otros con el corazón, sin ninguna atadura. He podido disfrutar de una mayor libertad y disponibilidad en la capacidad para amar y para realizar la misión. He buscado integrar en mi vida la sexualidad y la espiritualidad, para llegar al objetivo final: unión con Dios y los hermanos. He procurado ayudar a los demás, con comprensión y entrega, buscando remedio a sus necesidades. He podido amar a muchas mujeres como hermanas, sin la exclusividad genital. He conocido el encanto fecundo y gozoso de la soledad, de un tiempo de silencio, de espera, de mano abierta hacia todos los que quisieron acercase a mi vida para enriquecer la suya o solucionar sus problemas…


¿Qué te parece esta propuesta a la pregunta sobre tu vida sexual? Es verdad que, para acogerla, se necesita un corazón de niño, pero acompañado con el idealismo de un joven como tú. El niño es feliz, porque se sabe protegido y amado, porque vive en presencia de sus padres. El dominico se encuentra protegido por la promesa de su padre Sto. Domingo, modelo de castidad, siguiendo el modelo perfecto de Jesús.

Esperamos que llames a la puerta de una comunidad dominicana, para sentir el gozo de nuestro amor y acogida.