Reflexionamos sobre nuestra relación con la pobreza, el poder, el dolor, los deseos, el servicio, la identidad/autenticidad, la paz, y finalmente la Justicia.
Esta Navidad, la Palabra, Jesucristo, quiere nacer en nuestro corazón y llenar nuestra vida de sentido y felicidad. ¿Estás dispuesto para acogerlo diciendo “sí” a Dios como hizo María?
En nuestra vida estamos tentados a ponernos en el centro de todo, a engordar desordenadamente nuestro ego, de abusar de la expresión “es que yo soy…”. Juan el Bautista nos da el remedio. Ante esas preguntas, que son nuestras tentaciones diarias, responde rotun
El estudio es una actividad humana, pero nos habla de Dios a través de nuestra razón y nos lleva hacia él de una manera muy poderosa.
La paciencia de Dios para con nosotros es señal de su benevolencia y misericordia. Nos invita al arrepentimiento y la vigilancia, es decir, a vivir día a día de acuerdo con las enseñanzas de Jesús.
El cristiano tiene que ser siempre vigilante, alerta, despierto y velador, es decir, mantener viva la esperanza y la fe en Jesús.
Así como las neuronas habitan en un órgano del cuerpo, en el cerebro, los frailes habitamos en un convento. El convento es nuestra casa y en casa siempre nos sentimos cómodos.
"Lo sorprendente no va a ser el juicio, ni la separación. Lo sorprendente es lo que se va a exigir en ese juicio, que no es otra cosa que la máxima de la caridad, es decir, cómo nos hemos comportado con los demás, nosotros que pertenecemos al rebaño de Cristo"
“la suprema felicidad humana solo consiste en la contemplación de Dios” Santo Tomás
Todo cuanto recibimos no termina en nosotros mismos sino que tiene como finalidad el servicio a los demás para la construcción del Reino de Dios.
