¡La causa del uso del hábito debe de ser nuestro entusiasmo y convicción en ser religiosos consagrados!
No se puede predicar sin haber sido fortalecidos en la lucha contra la resistencia al Reino. De ahí que la tentación parece que hay que dejar de verla como algo malo, algo a evitar.
Cristo es el verdadero médico de la humanidad, formulando sintéticamente el sentido de la existencia cristiana: no una idea, no una filosofía, no un libro, sino el encuentro personal con Jesucristo.
Nos preocupamos mucho del silencio exterior, ese delos ruidos externos, o el de no parar de hablar, pero ¿y el silencio interior? Ese dedejar de pensar y pensar, de maquinar, de preocuparnos o de estarcontantemente calculando en nuestra mente la estrateg
Jesús nos ofrece la medicina que todos necesitamos, nos ofrece su amor, porque lo único que transforma el corazón humano y nos hace cambiar es el amor que nos den.
El relato de la curación de Jesús al hombre endemoniado es un lenguaje que expresa con claridad este cambio, que manifiesta que una potencia renovadora habita ya en el mundo.
La música y la liturgia han sido parte importante e integrante de nuestra tradición desde los comienzos de la Orden. Tanto es así, que la Orden tenía un Rito propio para la celebración de los sacramentos.
Ir tras de Jesús es una decisión personal que nadie puede hacer por nosotros. Porque la tengo que asumir desde una perspectiva única e irrepetible.
Un simple saludo de “buenos días”, un simple “gracias”, un simple “perdona” que brota desde el sagrario inviolable del hombre, es una predicación plena, completa, perfecta ... Nuestra predicación acelera la venida del Reino
Acudiendo al bautismo, Jesús reconoce la acción salvadora de Dios presente ya en la actividad de Juan, su precursor. El ministerio de Juan y el bautismo de Jesús preparan la actividad del “Hijo amado”, del predilecto de Dios.
