Practicar la humildad como lo hizo Santo Domingo es reconocer nuestros propios límites, renunciar a aspiraciones desmedidas y no perseguir cosas grandiosas.
“cada movimiento era una lengua que hablaba de lo que rebosa el corazón”.
Nuestra predicación tiene que estar encarnada en nuestra realidad y partir de la escucha de nuestro mundo, de sus riquezas y pobrezas, de sus capacidades y limitaciones, de sus alegrías y sufrimientos.
Experiencia/reflexión de un creyente.
Me dijo que yo podía ser dominico y solo le respondí que ni jugando
El secreto de ser dominico está en dejarse escoger, después aprender a estar con Él, primero a solas y luego en comunidad, y de esta manera dejarse transformar...
Pentecostés es la manifestación del soplo del Jesús resucitado que nos transmite su amor hasta el extremo a cada uno de nosotros.
La salvación que Jesús ha ganado no vale solo para el otro mundo, sino que ha comenzado ya en este tiempo.
El Reino necesita voces que lo anuncien, pies que lo recorran, manos que sanen, y esto con mansedumbre y alegría.
Con nuestra manera de vivir les tenemos que decir que no sabemos vivir sin Cristo, que si nos quitan a Cristo nuestra vida se derrumba.
