“El ideal dominicano, antes que las constituciones, es Santo Domingo. Vamos a reflexionar sobre su vida”.
Como cristianos hemos de cultivar la experiencia del Espíritu, colaborar con ella en nuestro proceso de transformación hacia una vida más santa, más plena.
Su testimonio de vida nos impulsa a vivir con autenticidad y con verdadera pasión nuestra vocación como dominicos.
El encargo de la misión nace de la experiencia del resucitado, se sostiene en el don del Espíritu Santo, es acompañado de comenzar a vivir ya como resucitados, y sobre todo, es el envío a llevar al mundo entero la alegre noticia de que los hombres y mujeres de
El resucitado nos enseña que también nosotros, si creemos, podemos resucitar de la muerte a la vida y podemos andar nuestro camino, no ya en penitencia y en conversión, sino en la alegría de la nueva vida.
Con el sacerdocio, mi vocación de fraile dominico se ha hecho más plena y ha cobrado infinidad de nuevos sentidos.
O amor de Deus, mostrado na cruz é a nossa plena, contínua e eterna salvação!
Con el anuncio del ángel a María y con la respuesta de ésta, fiat, comienza la vida de Jesús, su existencia como hombre en la historia de los hombres y las consecuencias que ello conlleva.
Toda la creación nos habla del misterio de Dios y de la cruz. Todo esto se descubre con la fe en Jesús. Tener fe o creer es abrirse a recibir el don de Dios.
El que promete se adelanta al tiempo de modo libre, asume que el tiempo podrá cambiar las circunstancias, pero que la lucidez que tenía cuando asumió su compromiso no cambiará. El que es fiel se compromete a cumplir la promesa hecha, a pesar de los cambios que
