Nuestra predicación tiene que ser la de una religión humana que libere, comprometida y espiritual, donde lo más importante sea dar la vida por los demás.
Hay algo por descubrir: no es lo mismo tener certezas que vivir sentido. La certeza puede fundarse en el engranaje. El sentido es el aire que alienta.
La formación dominicana, dicho de otro modo, busca conseguir frailes que actúen siempre por convicción y no por obligación, no porque esté mandado sino por estar convencidos de que es así como deben actuar.
El desierto convierte a los humanos en niños: los hace vulnerables, arruina todas las falsas seguridades a las que habitualmente nos aferramos para poder sobrevivir. El desierto nos deja desnudos, sin nada.
La Cuaresma es el movimiento de reorientación que comenzamos en este Miércoles de Ceniza. Reorientarse hacia hacer vida de verdad del mensaje del evangelio en nuestra vida, el tomarnos una vez más en serio eso de ser cristianos.
Jesús nos muestra que por medio de una fe autentica se hace posible el milagro del Dios vivo y verdadero que cura el alma y el corazón de los que están sometidos.
Es mi alegría y fortaleza caminar junto con la Familia Dominicana. Saber que el espíritu de Santo Domingo se hace realidad gracias a los talentos compartidos y que enriquecen a la Comunidad donde está inserto.
Jordán de Sajonia fue un entusiasta predicador, que contagiaba pasión por el anuncio del Evangelio, sobre todo entre los jóvenes. Predicó con su vida y su palabra, con sus sermones y sus escritos. Destacó por su amplia correspondencia, especialmente con las mo
Fray Luis disfruta contemplando la creación.Sabe ir más allá de lo que captan sus sentidos para contemplarla con el corazón
Quizás ése es el sentido de la vida consagrada en cualquier momento histórico: brillar sin esperar a que otros puedan ver. Embellecer el mundo con la luz de Cristo, a pesar del envoltorio pobre y débil o la lámpara gastada, frágil, casi rota.
