Ante el sufrimiento no hay que buscar explicaciones; hay que tomar partido a favor del que sufre y en contra del sufrimiento.
La predicación de hoy supone un cambio de mentalidad en torno a lo que entendemos por comunicación
Cada vez que compartimos la eucaristía no es nuestra propia hambre la que saciamos, sino que somos impelidos a saciar el hambre de los demás.
Estamos creados a imagen y semejanza de un Dios que es amor desde lo más profundo e interno de sí mismo. Eso da a la vida una gracia especial.
Pentecostés es siempre actual. Si no nos damos cuenta de ello, es porque estamos distraídos. Y resulta que continuamente está actuando el Espíritu en cada cristiano comprometido que responde a la llamada del Maestro e intenta ser coherente con su fe y se preoc
Jesús pertenecía, después de resucitar, a otro mundo, y por eso abandonó a los discípulos. Parece paradójico celebrar la pérdida de un ser querido, pero sólo con esa alegría el que se ha marchado puede permanecer en nosotros.
Me quedé muy sorprendido por la disponibilidad y cercanía de los dos frailes.
No podemos decir que amamos a Jesús, a Dios, ni podemos confesar nuestra fe en Él, sin guardar su mensaje y fiarse totalmente de Él. Jesús sigue presente en sus palabras y en ellas late su presencia.
Carmen Calama, laica dominica de Madrid, nos regala sus testimonio. Compagina su trabajo durante el año con, verano tras verano, una experiencia misionera. Pero ambas realidades están unidas y se complementan para dar un testimonio de vida cristiana.
Al discípulo de Jesús se le reconoce por el ingrediente con lo que lo hace todo, por el amor. Cualquier persona, venga de donde venga, sea lo que sea, ame como ame, piense como piense, o sienta como sienta, si lo hace con amor: ése es discípulo de Jesús.
