Blog

Blog



Sección: Frailes de hoy en día

Hace aproximadamente 800 años, en un contexto muy diferente al actual, el joven Domingo de Guzmán, allá por Palencia (España), vendía lo que para ese entonces tenía físicamente en gran preciado valor: sus libros.
Desde mi ordenación diaconal han sido frecuentes las preguntas acerca de mi ministerio. Algunas eran sobre lo que dicho ministerio me capacitaba para hacer. La pregunta común en esta línea era: «Bueno, ¿y ahora qué puedes hacer?».
En nuestro país, República Dominicana, también el gobierno ha implementado una campaña de «ayuda», de la cual reconocemos lo positivo siempre que ha sido a favor del bienestar de los ciudadanos. Pero a su vez percibimos lo inoperante de estas ayudas puntuales.
Mi nombre es Guido José Torre Gannown, tengo treinta años y soy de san Pedro Sula (Honduras). Actualmente me encuentro viviendo mi año de noviciado en el convento de Santo Tomás de Aquino en Sevilla (España).
La fama, en su sentido básico, es expresión de la dignidad que todo hombre posee y nunca pierde; es también el edificio que la persona, como tal, va construyendo a lo largo del tiempo con su propio esfuerzo moral, profesional, etc.
Es oportuno rescatar el sentido genuino de la palabra patrocinio. El patrocinio de la Virgen María a la Orden no es una prebenda comercial: es una manifestación de la gracia; la única gracia que es Cristo, a quien predicamos.
Estas palabras de Cristo nos pueden servir de aliento: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre» (Jn 11,25-26)
La importancia del aspecto humano, la contemplación, el estudio y la versatilidad de la predicación dominicana son solo algunos de los elementos que, añadidos a mi interés original por la predicación, me motivan a continuar descubriendo el camino.

  1. 1
  2. 2
  3. 3
  4. 4
  5. 5