Sección: Identidad de predicadores
La Familia Dominicana tiene que insistir a tiempo y a destiempo en la predicación de la gracia, para urgir esas prácticas de justicia y misericordia, para sacar al cristianismo de tanto pesimismo, de tanto voluntarismo, de tanto moralismo…
El carisma dominicano, “es completamente compatible con la vida laical”. Somos hombres y mujeres que siendo casados o solteros, desde nuestros propios espacios de vida y acción, contemplamos y buscamos dar a los demás de lo contemplado.
Los laicos, estamos involucrados en la orden y procuramos trabajar en familia, orar en familia y predicar en familia. Estamos convencidos que juntos, trabajando al unísono con las otras ramas, podremos empujar el carro de nuestra misión más efectivamente.
La vida fraterna, es tarea, proyecto que construimos día a día, pero ante todo es don en la diversidad y en la pluralidad, regalo de Dios...
La Palabra de Dios es lo que hace permanecer a los frailes en nuestra vocación.
Cuando desgranamos las cuentas del rosario, hacemos en el plano material, lo que el espíritu hace en el plano espiritual. Vamos pasando y repasando las maravillas de la vida del Redentor, para repetir, o al menos intentar, aquel nivel de entrega de su Madre.
La predicación de la gracia misericordiosa acerca con mayor nitides el rostro de Dios y la fuerza de su acción salvadora.
Uno de los rasgos apostólicos que Domingo Guzmán asumió para su Orden es el de la Itinerancia. Con ella quiso romper los límites de las instituciones eclesiales de su época. La Itinerancia implicaba libertad de movilidad, libertad de expresión superando barrer
Orar juntos, compartir a diario la reflexión sobre la Palabra de Dios y las realidades del mundo, estimularse mutuamente en la predicación como verdaderos hermanos unidos en una tarea eclesial común: ahí tienes una clave decisiva de nuestra fecundidad apostóli
Seguid todos siendo activos-contemplativos y contemplativos-activos.
