

Sección: A la escucha
La palabra de Jesús es palabra de salvación y sanación. Es la fuerza liberadora de la fe la que nos trae la salvación y sanación. Es en el hombre Jesús en donde se encuentra a Dios
El fin de la vida es que seamos constructores de una humanidad en la que predomine un nosotros muy amplio, con vistas a un camino común hacia el sentido y la felicidad.
Qué largo camino, y cuán doloroso y singular, el de la vocación cristiana y misionera de Pablo hasta hacer de su vivir un ‘vivir para Dios’, un ‘vivir en Cristo y con Cristo’, despreciando cualquier otro valor que se presentara como tentación del maligno.
Responder a la vocación, intentar discernir lo que se nos regala en ella, exige, como condición imprescindible para no errar, crecer en esta confianza, alimentarla, vivirla de un modo cada vez más hondo. En parte no pequeña, la vocación es cuestión de confianz
La predicación del Reino, como Jesús enseñó, tiene muchos caminos. El de la Orden de Predicadores, el de ser fraile dominico, es uno de ellos, de los más apasionantes, pero también de los más exigentes. Responder a la llamada de la vocación es precisamente éso
Nuestra vida de frailes predicadores es experimentar a Dios como amor, e imitarlo amando como Él ama.
Como cristianos hemos de cultivar la experiencia del Espíritu, colaborar con ella en nuestro proceso de transformación hacia una vida más santa, más plena.
El encargo de la misión nace de la experiencia del resucitado, se sostiene en el don del Espíritu Santo, es acompañado de comenzar a vivir ya como resucitados, y sobre todo, es el envío a llevar al mundo entero la alegre noticia de que los hombres y mujeres de
El resucitado nos enseña que también nosotros, si creemos, podemos resucitar de la muerte a la vida y podemos andar nuestro camino, no ya en penitencia y en conversión, sino en la alegría de la nueva vida.
O amor de Deus, mostrado na cruz é a nossa plena, contínua e eterna salvação!