Sección: A la escucha
Las personas siempre preparamos los acontecimientos importantes de nuestras vidas. En la Cuaresma los cristianos preparamos nuestra fiesta, que es la Pascua.
Atrevámonos a dejar que el amado, Dios, nos encuentre y nos exprese su enamoramiento. Dejarse penetrar por ese amor, dejarse encontrar por Él, vivirlo, practicarlo, navegar en ese inmenso mar de su amor.
Ser cristianos por el bautismo significa purificarnos en la conversión, experiencia amorosa de Dios, relación de intimidad con el Espíritu en oración e impulso de predicación.
A partir de Navidad la humanidad funciona, y se canta a la vida divina encarnada en Jesús.
María se lanza al encuentro de su prima, para comprobar si lo que le ha dicho el Ángel es cierto. En esta búsqueda es donde se manifiesta claramente que María es Madre de los creyentes
La vida cristiana es una vida fundamentalmente alegre, es una vida que transmite la paz y la alegría del Dios de Jesucristo.
El culmen de este tiempo de espera, en la esperanza, es la certeza de que somos amados desde lo alto de los cielos y desde lo ancho de la tierra
El triunfo del bien sobre el mal no es el final de una película sino la promesa de vida que nos da Dios.
Jesús nos invita a preguntarnos si el mensaje que anunciamos está orientado a compartir realmente las necesidades, preocupaciones e interrogantes del hombre de hoy
La palabra de Jesús es palabra de salvación y sanación. Es la fuerza liberadora de la fe la que nos trae la salvación y sanación. Es en el hombre Jesús en donde se encuentra a Dios
